Especial pandemia

DefAnt TIT


Dime algo bonito
Mejor imposible (1997), James L. Brooks

Jack Nicholson es Melvyn, un solitario escritor con un carácter maniático y obsesivo, además de ser una persona sumamente egoísta. Siempre que abre la boca ofende a alguien. Cuando conoce a Carol algo sucede en su vida y encuentra un motivo para cambiar.

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Lo más difícil, siempre, son las relaciones personales. Llevarnos bien con quienes nos rodean, en casa, el vecindario, el colegio, en la sociedad… Todo ámbito de relaciones humanas aspira a una comunión, una unión en la diferencia. En estos días que vamos a pasar más tiempo juntos podemos intentar fijarnos más en las cosas positivas de quienes nos rodean. Y no solo fijarnos, también decírselo. Recomendación: al igual que al realizar una crítica, la alabanza debe ser concreta. Decirle, por ejemplo, a tu hija “qué guapa eres”, no sirve, es genérico. En cambio, ir a lo concreto es decirle “qué ojos tan bonitos tienes”. Con esto en mente, busquemos desde el amor decir cosas bonitas a nuestra familia y amigos.

“En segundo lugar, que no nos podemos curar de una pasión más que con otra pasión; un amor desviado con un amor mayor; un comportamiento negativo con un comportamiento positivo que no niega, sino que asume el deseo subyacente al primero. Cualquier esfuerzo que se contente con enfrentarse directamente a una conducta negativa sin darse cuenta de que detrás de ella existe alguna esperanza o alguna necesidad positiva que se ha de reconocer, jamás conseguirá su objetivo. Una ascesis «en bruto» que no haga un esfuerzo de inteligencia y comprensión para tener en cuenta lo que una correcta antropología puede enseñarnos acerca del hombre; que no distinga detrás de esas conductas erróneas cuáles son las necesidades que —de modo más o menos inconsciente— buscamos colmar; que no proponga una satisfacción legítima o un trueque compatible con la vocación de la persona, una ascesis así está condenada al fracaso”. (J. Philippe, La libertad interior)

 
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